martes, 30 de octubre de 2012

Datos sobre el estado de la educación de las niñas 2005

 


(Datos tomados de Entreculturas.org)
Por pobreza se entiende tanto el no tener cubiertas las necesidades básicas (atención sanitaria, nutrición, educación), como la falta de oportunidades y opciones para poder acceder a préstamos, tierra, herencia, el reconocimiento de su trabajo y la participación en decisiones del hogar y de la comunidad.
Teniendo en cuenta esta definición, se puede afirmar que las mujeres siguen siendo las pobres entres los pobres. Las mujeres constituyen el 70% de la población que vive en estas circunstancias.
La educación es una pieza clave para salir de esta situación. La privación del acceso a este derecho se agrava en el caso de las mujeres. A pesar de las metas marcadas por los Objetivos de la Declaración del Milenio, en cuanto a la educación primaria, (promover la equidad de género y la autonomía de la mujer – con la meta de eliminar las desigualdades de género en la educación primaria y secundaria preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la educación antes del final de 2015), todavía la población femenina representa dos tercios de la población analfabeta. Por otra parte, de las evaluaciones realizadas sobre el cumplimiento de los compromisos con las mujeres suscritos en Beijing en 1995, se concluye que «en todas las regiones del mundo hay muchas mujeres que están realmente peor ahora de lo que estaban diez años atrás» (WEDO, «Beijing Traicionada», 2005).

Algunos datos sobre el estado de la educación de la mujer:
  • De cada 100 niños sin escolarizar, hay 115 niñas en la misma situación. Aunque la brecha de género se ha ido cerrando a un ritmo constante en las últimas décadas, aproximadamente 1 de cada 5 niñas que se matriculan en la escuela primaria no llegan a finalizarla. (UNICEF: Estado Mundial de la Infancia. 2007).
  • 569 millones de mujeres no saben leer ni escribir. («En lucha. Las mujeres y sus derechos» de Nikkita Van Der Gaag. 2005)
  • 86 millones de mujeres jóvenes son analfabetas. («En lucha. Las mujeres y sus derechos» de Nikkita Van Der Gaag. 2005)
  • 87 millones de niñas no van a la escuela. («En lucha. Las mujeres y sus derechos» de Nikkita Van Der Gaag. 2005)
  • Los países de mayor disparidad entre los géneros en la educación primaria han logrado aumentar el porcentaje de niñas matriculadas en las escuelas. Aún así, esta disparidad sigue siendo un motivo de suma preocupación en Asia meridional, el África subsahariana y Asia occidental. (Informe Secretario General ONU, 2005.).
  • Aunque actualmente existen evidencias de progresos a favor del derecho a la educación de las niñas en Bangladesh, Brasil, Camboya, Gambia, Sri Lanka y Túnez, la situación de desventaja en casi todo el mundo no ha variado sustancialmente («La Educación como derecho humano», UNESCO Etxea, 2005)
  • En la mayoría de las regiones en desarrollo, las niñas tienen menos probabilidades que los niños de terminar la escuela. En Sierra Leona, 300.000 niños en edad escolar no están matriculados: el 60% son niñas («La Educación como derecho humano», UNESCO Etxea, 2005)

    FUENTE:  http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temascincodelatarde.htm

domingo, 28 de octubre de 2012

Las compañeras de Malala en Mingora

Mingora (Pakistán), 16 oct (EFE).- (Imagen: Pau Miranda) La joven Kainat, convaleciente por la herida que sufrió en el ataque contra su amiga Malala Yusufzai por defender la educación femenina, espera volver pronto a su escuela en Mingora, donde se teme que regrese el terror talibán

En el mundo a casa rato ( II PARTE)


En el Mundo a Cada Rato Segmento "Las siete alcantarillas" [2004] de Chus Gutiérrez - Corto Completo from ChusGutierrez on Vimeo.
 
Hijas de belen from error_404_not_found on Vimeo.

Oriente es Oriente 1999

Ficha técnica: Oriente es Oriente
Dirección: Damien O´Donnell
Guión: Ayub Khan-Din Producción: Leslee Udwin (Gran Bretaña, 1999)
Interpretación: Om Puri (George Khan), Linda Bassett (Elia Khan), Jordan Routledge (Sajid Khan), Archie Panjabi (Meenah Khan), Emil Marwa (Maneer Khan), Chris Bisson (Saleem Khan), Jimi Mistry (Tariq Khan), Raji James (Abdul Khan)
 Duración: 96 minutos


Sinopsis George Khan es un paquistaní orgulloso, propietario de una freiduría de pescado y patatas. Llegó a Inglaterra en 1937. Gobierna a su familia con mano de hierro, actuando de forma autoritaria y, a veces, violenta. Cree que está criando a sus siete hijos para que sean unos paaquistanís respetables, pero están en Salford, norte de Inglaterra, en 1971. Ella, la esposa inglesa de George, a pesar de que ama e intenta honrar a su marido, también desea que sus hijos sean felices. La película comienza con una procesión católica por las estrechas calles de ladrillo rojo de Salford. Los hijos participan en este desfile junto a Annie, una amiga de la familia. Evitan ser vistos por su padre dando un rodeo y cargando con las imágenes que resultan totalmente ajenas a la cultura paquistaní. Nazir es el jijo mayor y va a contraer matrimonio según el rito del país oriental. Pero, llegado el momento, sale corriendo y abandona el domicilio familiar. George deja de considerarlo como un hijo, además del ultraje de la huida ante toda la comunidad hay que añadir su relación con Etienne François, un francés que tiene una tienda de sombreros. La vida de la familia transcurre entre la feroz persecución que el padre hace de sus hijos intentando mantener los “valores” de su cultura: la religión musulmana, la lengua (urdu), el aspecto físico, la circuncisión... y la vida real de los hijos que se debaten entre la falsa obediencia para que su padre no se enfade y la deleitación oculta de los placeres de la sociedad que les ha tocado vivir: comer salchichas, bailar, llevar el pelo largo, salir con chicas blancas... El final es mejor verlo.

Objetivos
1. Analizar y ser críticos ante los tópicos y estereotipos existentes respecto a algunos grupos de población, al que es posible que pertenezcan algunos de nuestros compañeros.
2. Estimular el interés por conocer a los compañeros que nos rodean, sus costumbres, tradiciones y valores de sus comunidades de origen.
3. Favorecer el encuentro y la comunicación de las distintas razas y culturas.
 4. Ser críticos ante los comportamientos de algunos grupos sociales que consideran los valores propios como superiores a los demás. Tener una actitud de rechazo ante cualquier dogmatismo y adoctrinamiento.
 5. Favorecer la convivencia entre todos sea cual sea su origen y procedencia.

Actividades
• Escribe alguna característica y alguna actitud de los siete hijos (Nazir, Abdul, Tariq, Maneer, Saleem, Meenah y Sajid).
 • ¿Quién te cae mejor de los hijos de George Khan? ¿y peor? Explica por qué.
 • De los siguientes personajes: Mr. Moorhouse (abuelo de Stella y Earnest), Earnest (amigo de Sajid), Stella (enamorada de Tariq), Matt (compañero de trabajo de Abdul), Auntie Annie (amiga de Ella y de la familia). Trata de reconocer cuál es la actitud y la relación de los mismos con los distintos miembros de la familia Khan (de rechazo, indiferencia, paternalista o aceptación) explicando las razones que nos llevan a pensar de esa forma.
• La película nos presenta ciertas actitudes discriminadoras de los miembros de la familia Khan. Son actitudes en las que mediante la burla se sugiere un desprecio personal hacia otra persona que no es de la familia. Suelen ser discriminaciones relacionadas con el aspecto físico, aunque también las hay referidas a su origen, raza o cultura. ¿Recuerdas algunos ejemplos?
• Vamos a fijarnos en algunos diálogos que Ella y George mantienen en la película. El primero tiene lugar en la tienda. George ha sorprendido al pobre Maneer intentando arreglar los desperfectos ocasionados por Tariq en el ajuar de boda, después de golpearle le lleva a la tienda donde discute con Ella. El segundo diálogo pertenece al final de la película, cuando Ella acaba de despachar a la familia Shah y George no termina de creer lo que acaba de contemplar. Intenta analizar a los dos personajes respondiendo a estas preguntas:
 1.- ¿Quiere George a su mujer y a sus hijos? ¿Cómo lo demuestra?
 2.- ¿Qué puede significar para George ser una “mujer musulmana decente”? ¿Crees que Ella desea ser una mujer musulmana? ¿por qué?
 3.- ¿Por qué actúa George de forma tan violenta con Maneer y Ella y no con Tariq? ¿Te parece justificado el comportamiento agresivo?
4.- ¿Por qué dice George después de haberles pegado e insultado... que “no pretende hacerles daño”?
5.- ¿Cómo podemos interpretar las últimas palabras de Ella prohibiendo a sus hijos que insulten y amenacen a su padre?
 6.- Para que dos personas de diferente etnia, con distintas costumbres o lenguas... sean amigas, ¿qué condiciones son necesarias? ¿Y si quieren ser pareja? ¿Qué opinas sobre la posibilidad de que existan parejas así?
• Describe los diferentes rasgos, costumbres, tradiciones, modos de vida... que tu mirada haya percibido en la película: Modo de vida Paquistaní-Oriental Modo de vida Paquistaní-Occidental
• ¿Podrías escribir otras costumbres o tradiciones de otros países o de otros grupos étnicos a través de los medios de comunicación? ¿Te ha llamado alguna especialmente la atención? ¿Por qué?
• ¿Son compatibles las costumbres, prácticas culturales y sociales de otros países o de otros grupos étnicos con los nuestros?
• ¿Se puede discriminar a alguien por su aspecto o por sus costumbres y tradiciones?
 • ¿Qué postura debemos tomar ante las tradiciones y normas que son contrarias a los derechos humanos? ¿y ante aquellos que rechazan a todo aquel que no pertenece a su etnia, nacionalidad o grupo social?

PROPUESTA DE Manuel Muñoz en su blog didacticacine. http://didacticine.blogspot.com.es/2009/11/oriente-es-oriente.html

sábado, 27 de octubre de 2012

En el mundo a cada rato


En el Mundo a cada rato - Documental colectivo Se compone de cinco historias que abordan las cinco prioridades de UNICEF, la educación de las niñas, el desarrollo integrado en la primera infancia, la inmunización, la lucha contra el VIH/sida y la protección contra la violencia, la explotación, y la discriminación:
Binta y la gran idea, dirigido por Javier Fesser y rodado en Senegal.
El secreto mejor guardado, dirigido por Patricia Ferreira y rodado en La India.
La vida efímera , dirigido por Pere Joan Ventura y rodado en Guinea Ecuatorial.
Las siete alcantarillas, dirigido por Chus Gutiérrez y rodado en Argentina.
Hijas de Belén, dirigido por Javier Corcuera y rodado en Perú.

Hijas de Belen

Eusebia vivía con los jeberos en el interior de la selva amazónica, a los diez años, vino al barrio de Belén en la ciudad de Iquitos (Perú) con la intención de ir a la escuela. Nunca aprendió a leer y a escribir porque tuvo que trabajar desde niña. Setenta años después, ve cómo su lengua y su cultura desaparecen en el tiempo. Tres generaciones más tarde, Nancy una niña del barrio de Belén, tampoco ha podido aprender a leer y a escribir, porque tiene que trabajar todos los días para ayudar a subsistir a su familia.

Binta y la gran idea

Este cortometraje de Javier Fesser forma parte de la película “En el Mundo a cada rato”, en la que cinco directores muestran su visión sobre distintas realidades que afectan a la infancia y por las que UNICEF trabaja en todo el mundo. Rodada en tres localidades de Casamance, en el sur de Senegal en 2004, “Binta y la gran idea” muestra algunos de los problemas a los que se enfrentan los niños y niñas en África subsahariana, desde la mirada inocente y optimista de Binta. “Era fácil intuir que haciendo una película a medias con un buen puñado de niños de una aldea perdida en el África Subsahariana íbamos a aprender más nosotros que ellos. Pero nadie hubiera imaginado tanto. Ni tan hermoso. Ni tan útil. Ni tan imprescindible”, afirma Javier Fesser, director de la película.

La vida efímera

Vicenta, hija de madre española y padre guineano, regresa al país donde nació. Vuelve a Malabo, la ciudad que abandonó de niña para trabajar en el Hospital General. Apenas recuerda nada de Guinea y a través de su trabajo cotidiano descubre algunas plagas del continente africano como el paludismo, que en Guinea Ecuatorial sigue siendo la principal causa de mortandad infantil. 
El secreto mejor guardado 
Ravi es un niño huérfano que vive con su abuela en una aldea del sur de la India. Cada día recorre un largo camino hasta la escuela de otro pueblo aunque podría asistir a la de su propia aldea. Pero en su pueblo no le quieren, aunque Ravi no entiende por qué. Sólo su amiga Krishnaveni parece estar a gusto a su lado. Ravi espera con ilusión la celebración de un baile escolar. Para participar en el baile necesita un uniforme y para poder comprarlo tiene que trabajar. Ravi consigue su uniforme, pero, ese mismo día, Krishnaveni le cuenta que ella y su familia se tienen que ir del pueblo aunque ella tampoco sabe por qué.

 

Las siete alcantarillas

 Maca, una niña de tres años va a contarnos por qué es feliz. Nos enseña su familia, su casa, su barrio, pero lo que ella ve no es precisamente la misma realidad que observa el espectador, la vida en la villa de Las Siete Alcantarillas no es fácil, y pronto tendrá que descubrirlo.



El secreto mejor guardado from Enrédate con UNICEF on Vimeo.



Los directores hablan del proceso que supuso hacer estos cortos.
http://www.think1.tv/videoteca/es/index/0-48/en-el-mundo-a-cada-rato-documental-infancia-unicef


Mónica Bulaj, la luz oculta de Afganistán





Monika Bulaj es fotógrafa y escritora que explora - en Asia, África, América Latina y Europa del Este - las áreas oscuras del monoteísmo, donde lo sagrado puede trascender fronteras: Hogueras, bailes, cultos de los ritos de posesión muertos. Ella describe afueras y desiertos, fronteras y megalópolis. Y el mundo de los últimos: los nómadas, agricultores, inmigrantes, marginados, los intocables y los impuros.
Sus fotos y reportaging han sido publicados por GEO, National Geographic (Italia), La Repubblica, publicaciones periódicas por Gruppo Espresso y RCS, Courrier International, Gazeta Wyborcza (Polonia), Internazionale, Freundin, Teatr (Polonia) y otras revistas internacionales. 
Ella tiene muestra más de 50 exposiciones personales en Italia, Alemania, Ungheria, Bulgaria, Egipto.
Sus libros incluyen felix Libia , un viaje en el sufismo y el mundo de la Tuaregh; Figli di Noè , sobre las minorías y religiones en Azerbaijian; Rebecca e la pioggia, en la tribu nómada de los dinka de Sudán del Sur; Gerusalemme perduta con Paolo Rumiz, el enviado especial de La Repubblica, en la pellegrinage en la investigación de los cristianos de Oriente; Genti di Dio, viaggio nell'Altra Europa , una síntesis de 20 años de investigación en el Este de Europa y de Israel, y su último libro, bozy Ludzie . Ella tiene screenwritten documentales, entre los que está la película Romani Rat (2002) de M. Orlandi, sobre el holocausto de los gitanos, con la colaboración de la Fundación de Historia Shoah Visual. Ella es el director, director de fotografía y guionista del documental Figli di Noè , sobre los pueblos del Cáucaso, en la frontera entre Daguestán y Azerbaigian.


"leyes" de los talibanes en Afganistán


Al día siguiente de su entrada en Kabul  los talibanes distribuyeron miles de panfletos con la nueva ley, entre la que se leía lo siguiente:
Nuestro watan (país) se conocerá a partir de ahora como Emirato Islámico de Afganistán. Éstas son las leyes que nosotros aplicaremos y ustedes obedecerán:
Todos los ciudadanos deben rezar cinco veces al día. Si os encuentran haciendo otra cosa a la hora de rezar serán azotados.
Todos los hombres se dejarán crecer la barba….
Todos los niños llevarán turbante….
Se prohíbe cantar
Se prohíbe bailar
Se prohíben los juegos de azar, naipes, ajedrez y los cometas.
Se prohíbe escribir libros, ver películas y pintar cuadros
Si tienen periquitos, serán azotados y a los pájaros se les dará muerte
Si roban se les cortará una mano…
Atención mujeres:
Permaneceréis en vuestras casas. No es decente que las mujeres vaguen por las calles. Si deben salir será acompañadas de un pariente masculino.  Si se les descubre solas por las calles serán azotadas…
No mostrarán el rostro bajo ninguna circunstancia, si no salen con el burka serán azotadas.
Se prohíben los cosméticos
Se prohíben las joyas
No llevarán ropas seductoras
No hablarán a menos que se les dirija la palabra
No mirarán a los hombres a los ojos
No reirán en público. Si lo hacen, serán azotadas
No se pintarán las uñas. Si lo hacen, se les cortará un dedo
Se prohíbe a las niñas ir a la escuela. Todas las escuelas para niñas quedan clausuradas
Se prohíbe que las mujeres trabajen
Si se les halla culpables de adulterio, serán lapidadas.
Escuchen, escuchen atentamente y obedezcan.

Afganistán reza por Malala

Las escuelas de Afganistán han dedicado un momento antes de comenzar las clases del sábado para rezar por la salud de la joven paquistaní Malala Yousafzai, de 14 años, herida grave tras recibir el pasado martes un disparo en la cabeza y otro en el cuello por combatientes talibán. La niña intentaba defender el derecho a la escolarización en el valle del Swat, frontera entre ambos países.
"Más de 16.000 escuelas de Afganistán han rezado por Malala a las 9 de la mañana y han condenado el ataque", declaró el viceministro de Educación, Asif Nang.
Malala Yousafzai fue atacada el martes cuando regresaba a su casa desde su escuela, ubicada en Mingora, la principal ciudad del valle del Swat. Ahora, se encuentra todavía en cuidados intensivos, inconsciente y en estado crítico, en un hospital especializado militar de la ciudad de Rawalpindi, al sur de Islamabad.
El ministro de Educación afgano, Faruk Wardak, comparó a Malala con la heroína afgana Malalai Maiwand, que combatió a las tropas británicas en 1880. "Su heroísmo es la continuación de la resistencia de Malalai, y de otras Malalais enamoradas de la libertad en nuestro país, que alzan su voz contra la crueldad y contra quienes actúan contra la educación y los educadores", declaró.
De momento, cuatro personas han sido detenidas este viernes por su presunta implicación en el ataque, según ha informado la Policía local.
El comisario policial Gul Afzal Khan ha indicado que tres hombres y una mujer han sido detenidos en la serie de redadas que las fuerzas de seguridad han realizado en los últimos días en Mingora, la ciudad más importante del valle del Swat.
Al parecer, los cuatro detenidos han sido trasladados a un centro de seguridad para ser interrogados, pero las autoridades locales no han revelado la ubicación para evitar altercados con la población local.
Además, Khan ha revelado que la Policía ya ha identificado al presunto autor intelectual del ataque a la joven activista, que sería un residente de la localidad de Sangota conocido como Ataulá. Todavía no ha sido detenido, según informa la cadena paquistaní Geo News.

Afganistán, la esperanza en un pañuelo blanco

La esperanza en un pañuelo blanco


Ängeles Espinosa
 EL PAIS
Si hay una imagen que refleje la esperanza de Afganistán, es la de las niñas a la salida de clase. Con sus uniformes negros y sus pañuelos blancos sobre la cabeza son la promesa de un futuro distinto para un país castigado por la geografía, la guerra, vecinos sin escrúpulos y gobernantes corruptos. Para esta corresponsal que lo visitó durante los oscuros años del régimen talibán, las risas despreocupadas de esas crías mientras corretean alrededor de sus madres o hermanos de vuelta a casa hacen olvidar el silencio sepulcral que entonces oprimía a los afganos.
Con 30 millones de habitantes y 12 de ellos entre los 7 y los 12 años, Afganistán tiene hoy una de las proporciones más altas del mundo de niños en edad escolar. Aunque todavía cinco millones no están escolarizados, de los que van a alguna de las 12.500 escuelas, un 37% son niñas. Hace 10 años apenas había un millón de escolares, todos chicos, y 3.400 escuelas repartidas por todo el país.
A pesar de ese considerable avance, siguen existiendo importantes limitaciones para el acceso de las chicas a la educación. Desde el elevado coste de la enseñanza (libros, uniformes, etcétera) hasta la falta de suficientes maestras (apenas un 30% del cuerpo docente). Una vez cumplidos los 10 años, muchas familias consideran inaceptable que las niñas tengan profesores hombres y les parece más importante encontrarles un marido. Un 43% de las mujeres están casadas antes de los 18 años, muchas aún niñas. Según el informe de este año del programa Educación para Todos de la ONU, mientras que un niño afgano permanece en la escuela 10,1 años, una niña solo está 6,1 años (la media global es de 11,6 y 11,3). Además, los avances realizados durante la última década penden de un hilo debido a la persistencia del conflicto civil. La insurgencia talibán y el peso de la tradición impiden que las niñas vayan a clase en 200 de los 412 distritos en que se divide el país.

La lección de Malala

 
Activistas paquistaníes portan fotos de la niña Malala en una protesta por el atentado contra la muchacha por disparos de los talibanes de este

Cuando estuvieron en el poder en Afganistán, prohibieron la escolarización y el trabajo de las mujeres y las confinaron a sus casas como si fueran muebles. Derribado su régimen, se han dedicado a quemar escuelas de niñas y a amedrentar a quienes han osado plantarles cara. Han matado a sangre fría a maestras, funcionarias y policías. Esa crueldad no les ha impedido ganar adeptos al otro lado de la frontera, en Pakistán, donde sus hermanos ideológicos también han utilizado el asesinato y la intimidación para imponerse en aquellas zonas en las que el Estado es más débil. Pero el ataque de los talibanes contra Malala Yousafzai, la adolescente que defendía en público el derecho de las niñas a ir a la escuela, ha indignado incluso a muchos de los que miraban para otro lado.
“Que esto sea una lección”, declaró el portavoz de los talibanes paquistaníes al responsabilizarse del atentado. Más tarde, cuando se supo que Malala podía sobrevivir, dejaron claro que volverían a la carga. ¿A qué se debe tanta inquina? ¿Qué hay detrás de la oposición talibán a la educación de las mujeres? ¿Tan peligroso les parece que se formen?
Sardar Roshan, exministro de Educación afgano y actual director de un centro de formación profesional privado en Kabul, lo atribuye a “una combinación de ignorancia y prejuicios muy arraigados”. En una conversación telefónica manifiesta que “el analfabetismo y el atraso hacen que se vea la escolarización de las niñas como fruto de la influencia occidental”. De ahí, asegura, que aunque solo los más extremistas se opongan a la educación femenina, el resto tema defenderla abiertamente o criticar a quienes la sabotean quemando colegios.
Para Zeenia Shaukat, una experta en desarrollo y activista de los derechos humanos paquistaní, hay algo más: una sociedad patriarcal en la que “la mayoría de los padres considera las funciones reproductivas y domésticas de las niñas más importantes que formarlas intelectual y profesionalmente”. En ese contexto, “cualquier intento de excluirlas del sistema educativo, por parte de los talibanes o de otros grupos extremistas, encuentra menos resistencia”, explica en un e-mail.
“La oposición de los talibanes [a la educación de las niñas] es parte de su identidad, de su ideología nihilista”, defiende Isobel Coleman, investigadora principal en el Council of Foreign Relations y autora de Paradise beneath her feet (Randon House, 2010), sobre cómo las mujeres están transformando Oriente Próximo. “Si nos atenemos a lo que decían cuando estaban en el poder en Afganistán, no se oponen a que las niñas vayan a la escuela, pero quieren que lo hagan según sus normas, con sus profesoras, su programa, etcétera, algo que nunca pusieron en práctica”, añade por teléfono antes de apuntar a la enorme hipocresía de que “muchos altos dirigentes talibanes enviaban a sus hijas a la escuela fuera de Afganistán”.

Para Coleman, el ataque a Malala “es puro terrorismo, un intento de sembrar el miedo entre la gente, de decirles que ni siquiera una niña de 15 años está fuera de su alcance” (aunque hasta ahora se había dicho que tenía 14, cumplió 15 el pasado julio).
Los talibanes han quemado escuelas de chicas tras su caída del poder
La joven estudiante, que había recibido amenazas previas, sufrió de forma directa lo que significa vivir bajo la férula talibán cuando en 2009 esa milicia se hizo con el control del valle del Swat, en cuya capital, Mingora, vivía con su familia. Cerraron todas las escuelas de niñas, incluida la suya, que dirigía su padre. Lo contó en un blog y desde entonces no ha dejado de hacer campaña a favor del derecho a la escolarización de las paquistaníes.
“Dispararon a Malala porque la educación de las niñas amenaza todo lo que ellos defienden. El mayor riesgo para los extremistas violentos en Pakistán no son los drones estadounidenses. Son las niñas con formación”, ha escrito Nicholas D. Kristof en The New York Times.
No es solo una opinión. Hay datos que la sustentan. Según el Banco Mundial, “educar a las niñas es una de las mejores formas no solo de avanzar en la igualdad de género, sino de promover el crecimiento económico y elevar el bienestar general”. El conocimiento tiene un efecto multiplicador porque las mujeres tienden a invertir en sus comunidades. Así, por cada año más de escolarización, aumenta su salario un 10%, se reduce la mortalidad infantil al menos un 5% y también se extiende la permanencia de sus hijos en la escuela.
Pero las más educadas también tienden a casarse más tarde, tener menos hijos y a adquirir independencia económica. Eventualmente, eso les lleva a querer tomar las riendas de sus vidas y entonces ponen contra las cuerdas el sistema patriarcal que los talibanes defienden a capa y espada. Los fanáticos, que según Shaukat “ven a las mujeres independientes como una amenaza al dominio masculino de la sociedad”, justifican su intransigencia al respecto en la sharía, o ley islámica, dando así argumentos a quienes en Occidente consideran misógino el islam.
“Es una mezcla de ignorancia y prejuicios”, dice un exministro afgano
“Es una interpretación misógina del islam, una interpretación muy conservadora y literal que constriñe la función de la mujer en la sociedad”, opina Coleman antes de precisar que “hay muchas interpretaciones y muchas prácticas, y ninguna otra llega a tales extremos”.
“No tiene raíz religiosa, sino cultural”, apunta por su parte Roshan, el exministro de Educación, quien no obstante defiende que la sociedad afgana en general no se opone a la educación de las niñas y que el rechazo es algo importado. “Antes de que nos sumiéramos en la guerra hace tres décadas, las niñas iban a la escuela”, asegura, y pone como ejemplo la buena acogida del centro de formación profesional que dirige y que tiene un alumnado mixto. “Son ideas de fuera de nuestras fronteras, inspiradas en círculos muy conservadores de Oriente Medio que las introdujeron en la época de los muyahidín”, explica en referencia a quienes combatieron contra la ocupación soviética y evitando mencionar a Arabia Saudí, que los financió.
El dinero saudí ha contribuido sin duda a extender la interpretación puritana y patriarcal del islam beduino predominante en ese país. No obstante, como apunta Coleman, “incluso, donde las mujeres tienen menos derechos legales que en Afganistán y Pakistán, hace décadas que han accedido a la educación y en la actualidad constituyen una mayoría significativa en las universidades”.
“La religión es solo una excusa. Ni el islam ni ninguna otra imponen límites a la educación de las niñas. Muchas comunidades manipulan la religión en ese sentido”, afirma Shaukat. Esta activista recuerda que “hay muchas zonas del mundo en las que se limita la escolarización de las niñas debido a la pobreza, los matrimonios tempranos o porque, de tener que elegir, los padres prefieren educar a los hijos”.
“No conozco ningún otro caso, aparte de Afganistán y Pakistán, en el que se niegue el derecho a la educación de las niñas”, refuta Coleman que visitó esos países para escribir Paradise beneath her feet. “En otras partes del mundo no es una prioridad, pero salvo algún grupo extremista como los Al Shabab en Somalia y últimamente en Malí, no se trata de un rechazo institucionalizado”, explica.
En Afganistán hay 64 niñas escolarizadas por cada 100 niños
Lieke van de Wiel, consejero de educación de Unicef para Asia del Sur, confirma en un e-mail que “tanto en Afganistán como en Pakistán, la predisposición de los padres a enviar a sus hijas a la escuela es menor que otros países, donde también se dan casos de rechazo en algunas zonas, pero menos”. Este experto también señala que los ataques a escuelas femeninas o a niñas que van a clase son más frecuentes en ambos, aunque carece de datos de centros dañados o escolares afectadas.
En los últimos años se ha reducido la diferencia en la educación de niñas y niños en todo el mundo, y dos tercios de los países han alcanzado la paridad en la primaria. Afganistán y Pakistán no están entre ellos. En el primero, apenas hay 64 niñas escolarizadas por cada 100 niños, y solo un 18% de ellas completa la primaria (frente al 54% de los varones). Con todo, se trata de un gran avance ya que 10 años atrás, durante el régimen talibán, no había escuelas femeninas. Más sangrante es el caso de Pakistán que, sin el lastre de las tres décadas de guerra de su vecino, tiene una ratio de escolarización de 79,64 chicas cada 100 chicos y una diferencia significativa entre quienes acaban la primaria en ambos sexos (el 60% frente al 78%). India tiene una ratio de 92,18, Irán de 96,38 y Arabia Saudí de 97,15.
No obstante, Shaukat se muestra convencida de que el rechazo a la escolarización de las niñas se ha reducido. “Ahora, si la gente tiene la oportunidad, prefiere educar a sus hijas”, afirma. Para ella, la situación actual es “un fracaso del Estado que no ha sido capaz de hacer la educación accesible para todos, a pesar de que una reciente enmienda constitucional la consagra como un derecho fundamental de los ciudadanos”.
Con 190 millones de habitantes, Pakistán aún tiene fuera de las aulas a ocho de sus 20 millones de niños en edad escolar, y el porcentaje de chicas es mayor que el de chicos. A Shaukat le preocupa además “la calidad de la educación”. En su opinión, “el currículo que se enseña en numerosas escuelas aún fomenta una ideología estrecha de miras que se centra en la supremacía de una religión y una nacionalidad sobre la otra, con poco espacio para el pensamiento crítico”.
Por año de colegio, crece el salario de la mujer un 10% y cae la mortalidad infantil
Shaukat no lo menciona con su nombre, pero se está refiriendo al islamismo radical con el que han coqueteado los sucesivos Gobiernos militares y civiles, que es el caldo de cultivo de los talibanes y que refuerza el machismo de la sociedad paquistaní. A pesar de haber sido el primer país islámico en elegir a una mujer para dirigir el Gobierno (Benazir Bhutto, en 1993), Pakistán quedó en una vergonzosa tercera posición en la lista de países con mayor brecha de género elaborado el año pasado por el World Economic Forum.
“Pakistán, como nación, no ha hecho suficiente por la educación de sus mujeres”, concurre Coleman. En su libro cuenta que el Gobierno apenas dedica un 1% de su presupuesto a la educación frente al 30% destinado a defensa. El mismo desequilibrio se repite en la ayuda que recibe de EE UU, su principal aunque incómodo aliado. Según datos recogidos por la prensa de ese país, Washington le da un dólar para educación por cada 10 para asistencia militar, y eso después de que recientemente triplicara la aportación civil hasta 170 millones anuales.
La esperanza de los observadores es que el atentado contra Malala sirva de punto de inflexión para que tanto los ciudadanos como las autoridades de Pakistán reflexionen sobre la grave situación en la que se encuentra el país y cambien sus prioridades. “Debería ayudar a que la gente diera la espalda a los talibanes y a su ideología; se presentan como defensores de los valores auténticos y sobre todo como adalides frente a EE UU y Occidente, pero eso no puede justificar su brutalidad”, concluye Coleman, para quien el rechazo popular es la única solución, ya que combatirlos con las armas solo les da más alas.
país. / arif ali (afp)
 
 

Profile of Malala Yousafzai Pakistani Girl Shot by the Taliban - Class Dismissed

Consejo dela Unesco rinde homenaje a Malana Yousafzai

El Consejo Ejecutivo de la UNESCO rinde homenaje a la estudiante pakistaní Malala Yousafzai

© UNESCO/Landry Rukingamubiri

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, alabó el coraje de Malala Yousafzai, la joven estudiante pakistaní de 14 años que resultó herida cuando intentaron asesinarla en el camino de vuelta de la escuela a principios de mes. Bokova efectuó estas declaraciones durante el homenaje a Malala organizado por el Consejo Ejecutivo de la UNESCO en el último día de su 190ª sesión.

La Directora General reiteró también la determinación de la UNESCO para continuar luchando para asegurar el derecho a la educación de toda niña y niño. “Da igual cuando o dónde, cuando a una niña se le prohíbe ir a la escuela es un ataque contra todas las niñas, contra el derecho a aprender, el derecho a vivir su vida plenamente, y es simplemente inaceptable”, añadió Bokova.
“En Afganistán, en el mes de abril, más de cien estudiantes de instituto de la provincia de Takhar fueron envenenados por fanáticos contrarios a la educación de las niñas. En Malí, las niñas son obligadas a casarse por la fuerza, reclutadas por las milicias y se les impide acudir a la escuela y llevar una vida digna. Malala es el símbolo de todas esas niñas. Las apoyamos a todas y las felicitamos por su valor. Apoyamos su lucha por el derecho elemental de todo individuo a la educación, en Pakistán y en cualquier otra parte”.
Shahnaz Wazir Ali, Delegado Permante de Pakistán ante la UNESCO, afirmó: “Hoy, mientras Malala se encuentra en situación crítica en un hospital del Reino Unido, esperando que la intervención quirúrgica de reconstrucción del cráneo, se ha convertido en un ícono mundial, un símbolo del derecho de las niñas a la educación. Rendirle homenaje aquí es rendir homenaje a las decenas de miles de valientes ‘Malalas’, niñas jóvenes y valerosas de todo el mundo.
El pasado 9 de abril, un grupo de hombres armados atacaron el bus escolar en el que viajaba Malala y sus compañeras de colegio en Swat, en el noreste de Pakistán. La joven recibió un impacto de bala en la cabeza. Según las informaciones publicadas por los medios de comunicación, los talibanes asumieron la autoría del ataque en el que resultaron heridas otras dos niñas. Malala Yousafzai fue transferida el 15 de octubre a un hospital británico para recibir tratamiento médico prolongado.
Yousafzai despertó el interés la opinión pública en 2009, cuando escribió en un blog una crónica de su vida en Swat, una región bajo el control de los talibanes. A partir de entonces Yousafzai se convirtió en una activa defensora y militante pro derechos de las niñas y la infancia.
Al día siguiente del ataque, el 10 de octubre, la Directora General publicó un comunicado de prensa en el que denunciaba este intento de asesinato. Bokova quería expresar su apoyo a la joven pakistaní, quien se ha convertido en un símbolo de la lucha en favor del derecho a la educación.


La maldición de ser niña


La ausencia de mujeres en Asia tendrá consecuencias políticas y sociales sin precedentes para el mundo entero, el Patriarcado o Sociedad de la Dominación no cesa de sorprender e impactar con sus desastres sanitarios, ecológicos, de extinción de especies incluyendo la del hombre (macho).
100 millones sería el nombre de niñas que faltaría en el mundo hoy en día, niñas que no se les permitió nacer o que no se les permitió vivir -Asia y Oriente aun conservan uno de los patriarcados más crudos, reales y latentes de nuestro planeta, es la consecuencia trágica de varios siglos de infanticidio, de bebés y niñas, a los cuales se suman hoy día millones de abortos selectivos posibles por la generalización de la ecografía. Manon Loizeau y Alexis Marant partieron a la búsqueda de estas desaparecidas sin nombre, sin rostro y sin sepultura, en India, China y en Pakistán. Ahí vieron el espectro de un mundo desprovisto de mujeres, donde los bancos de las escuelas están ocupadas por una aplastante mayoría de niños y donde el matrimonio se reserva a los más ricos. 
En Karachi, en Pakistan, una pobreza creciente causa cada día el abandono de las bebés niñas, muertas o vivas en las fosas comunes.
 En el Pendjab y en la Harvana, provincias ricas del norte de la India es por el contrario la relativa prosperidad que explica el fenómeno de "mujeres faltantes". Ya que la generalización de la ecografía, incluso en los campos, y el rechazo de las jóvenes mujeres educadas de ver a su hija sufrir el mismo destino que ellas, han hecho explosionar el número de abortos selectivos de niñas.
 En China, la 'desaparición' de las niñas es primeramente una consecuencia de la política del niño único establecido hace veinte años, sin mencionar como el misogenismo patriarcal torturaba a las mujeres por ejemplo deformando sus pies desde que nacían. A escala continental es demasiado pronto para saber si las campañas lanzadas por los gobiernos cada vez más activos sobre el tema podrán frenar la catástrofe en curso.

Dolorosa ironía de la historia, historia que a veces 'no se nos cuenta' de siglos o milenios de sufrimiento de la mujeres cuyo único pecado es tener una fisiología diferente a la del varón.





Alfabetización en Afganistán y Pakistán



*Mujeres en Afganistán: el reto de ser autosuficientes* Sakeena Yakoobi es la fundadora del Instituto Afgano de Aprendizaje (AIL), una ONG que trabaja en más de 150 proyectos de educación y salud en todo el país. Su ONG tiene como objetivo desarrollar el pensamiento crítico, promover la concienciación en la salud de las mujeres y, lo más importante, animar a las mujeres para desafiar los límites sociales, tradicionales y religiosos. Cuando los talibanes gobernaban y la educación de las niñas estaba prohibida, Yacoobi creó una red de 80 escuelas clandestinas. Hoy día las niñas pueden ir al colegio. Ahora el reto es cambiar la cultura de una sociedad profundamente conservadora. 

 *Pakistán, hacia la igualdad de género* En Pakistán, más del 70% de las mujeres son analfabetas. Pero la organización no gubernamental The Citizens Foundation (TCF) escolariza a más de 100.000 niños en todo el país y trabaja duro para conseguir la paridad de género en sus aulas. Ofrecen plazas escolares para niños de las zonas más pobres de Pakistán con el objetivo de que todas las personas tengan igualdad de oportunidades, con independencia de su sexo, raza o religión. Al principio los padres no estaban dispuestos a enviar a sus hijas a la escuela. Lo consideraban algo algo inútil e impropio.
 La organización ha formado a 5.400 maestras que ahora dirigen escuelas y enseñan en las aulas. Más información en: "thecitizensfoundation.org": 

http://www.thecitizensfoundation.org/ "afghaninstituteoflearning.org": http://www.afghaninstituteoflearning.org

viernes, 26 de octubre de 2012

Mujeres indigenas en Guatemala camino del empoderamiento

Derecho a la alfabetización en Guatemala

El documenta de 30 minutos "Nunca es tarde para aprender" cuenta de los procesos de alfabetización en Guatemala en el marco del convenio con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Visibiliza la experiencia de mujeres participantes en alfabetización en Guatemala que comparten, desde su propia voz, el cambio que la educación ha supuesto en sus vidas https://www.youtube.com/watch?v=JPiBqfQDfCM&feature=BFa&list=ULmumQewfAsXM

Cuando Buda explotó de vergüenza


 Buda explotó por vergüenza
TÍTULO ORIGINAL Buda az sharm foru rikht /
Buddha Collapsed out of Shame
AÑO 2007
DURACIÓN 81 minutos
PAÍS , Irán
DIRECTOR Hana Makhmalbaf
GUIÓN Marzieh Makhmalbaf-Meshkini
MÚSICA Tolibhon Shakhidi
FOTOGRAFÍA Ostad Ali
MONTAJE Mastaneh Mohajer
GÉNERO Drama
PRODUCCIÓN Maysam Makhmalbaf
PRODUCTORA Coproducción Irán / Francia
REPARTO Nikbakth Noruz (Bakhtay),
Abbas Alijome (Abbas),
Abdolali Hoseinali (chico talibán).
RECONOCIMIENTO 2007: Premio especial del Jurado en el Festival de San Sebastián; Premio de
Sinopsis.- Buda explotó por vergüenza comienza con las imágenes retrospectivas de la voladura, en
2001, de dos estatuas gigantescas de Buda talladas en roca viva. En este escenario de barbarie talibán
se nos relata la historia de Bakhtay, una niña afgana de seis años que, siendo mujer, comete el
"delito" de querer aprender a leer y escribir. El escueto anecdotario que escalona la aventura de la pequeña
comienza ya en la mísera cueva donde vive con su familia. Mientras intenta acallar a su hermanito
que llora de hambre, en la cueva contigua un niño vecino repasa en voz alta el abecedario. Bakhtay
se acerca a él; éste le recita una historieta y le dice que los libros traen historias divertidas. A partir
de ese momento, la niña sólo sueña con poder ir a la escuela; y emprende un accidentado itinerario
para conseguirlo. Hacerse con el cuaderno y el lápiz que necesita se convierte ya en una entrañable
odisea. Pero acceder a ella devine un calvario: de camino es acosada cruelmente por un grupo de niños
que juegan a la guerra, la toman como rehén y ensayan con ella la lapidación (talibán) y el fusilamiento
(americano); la escuela de niños también le queda vetada… Tan oscuro panorama parece iluminarse
en escenas de fascinante poesía y plasticidad cuando un pastor a la orilla del arroyo indica a
la niña errante: "¿Buscas la escuela? Pues sigue la luz del sol y la encontrarás. No puedes perderte".
Pero, ¿será capaz Bakhtay de superar todos los obstáculos que todavía le esperan?
Análisis de la película:
http://www.redentoristas.org/filmoteca/Film-ficha%2065%20Makhmalbaf%20-%20Buda%20exploto%20por%20verguenza-web07.pdf



A los 18 años ha sorprendido con la película Buda explotó por vergüenza. Es el miembro más joven del clan Makhmalbaf. Son una familia de cineastas. Su hermana mayor, Samira, ha sido premiada en Cannes por sus películas La pizarra (2000) y A las cinco de la tarde (2003). Su madre, Marziyeh Meshkini, tampoco se fue de vacío de la Mostra de Venecia cuando presentó allí Stray Dogs (2004). Y luego está su padre, Mohsen Makhmalbaf, a quien películas como Gabbeh, El silencio y Kandahar han convertido en uno de los cineastas más importantes de la historia de Irán.
Ella dice de su familia: «La censura nos ha convertido en una familia de nómadas. Mi padre vive como un gitano para poder hacer el cine que le interesa».
El guión de su película estuvo retenido en el Ministerio de Cultura iraní durante meses y nunca obtuvo la autorización necesaria. Fue rodada en Afganistán, montada en Tayikistán y mezclada en un laboratorio en Alemania. Buda explotó por vergüenza es una parábola, como la mayoría de las películas de la familia, y hace un uso sencillamente espectacular de los salvajes paisajes afganos --de la región de Bamiyán, justo allí donde los talibanes volaron dos gigantescas estatuas de Buda--, para mostrar cómo los juegos de guerra practicados por los adultos pervierten a los niños y los convierten en atroces copias de sus padres. Es la más dura de todas las películas filmadas por la familia.

Esta película, docu-ficción, es un signo de la época. Cine de medio oriente que intenta retratar, denunciar, su realidad: niñas/mujeres sometidas, niños/hombres violentísimos, adultos indiferentes, tierras áridas de esperanza.
En la primera secuencia asistimos a la explosión de los Budas excavados en la roca, para a continuación cambiar de registro e introducirnos en una de esas cuevas horadadas que ahora sirve de casa a las familias afganas. Allí, la niña Baktay ve cómo su vecino está aprendiendo a leer y siente envidia de él.
En esa metáfora político-social en que los niños reproducen en sus vidas las actitudes aprendidas de los mayores se advierte una dosis de denuncia a la intransigencia talibán, al machismo o a la violencia de su régimen dictatorial. Pero también se critica el dominio americano posterior que les impide mantener su propia idiosincrasia y tradición, algo que se desprende de la secuencia final en la era en que unos agricultores trillan el grano: entonces una sombra deja evidencia de esa necesaria renuncia al propio ideal y cultura, como la niña a ir a la escuela, para poder sobrevivir y ser libres. Es el fracaso talibán y también americano, dos maneras de imponerse y sojuzgar la inocencia de unos niños que sólo quieren ir a la escuela y que les cuenten historias sencillas.
Todo el film es una continuada metáfora, o quizá una alegoría, sobre la vida de las mujeres en esas comunidades, la guerra y la ausencia de libertad que supone convivir con los talibanes. Casi cada una de las frases que pronuncian los dos niños protagonistas podría servir para resumir el mensaje de la película: “No me han enseñado nada, he aprendido sola”. “Baktay, muérete, si no te mueres, no serás libre”. “No quiero jugar a apedrear”. “No me gusta jugar a la guerra”. Se ponen los pelos de punta sólo de escribir las frases, que podrían ser sólo inocentes expresiones dichas por niños muy pequeños, pero que están cargadas de sabiduría.


La milicia ultraortodoxa islámica de los talibanes, destruyó en 2001, cuando gobernaba Afganistán, los dos mayores Budas del mundo, tallados en la roca de una montaña hace 1.500 años en la provincia de Bamiyán (centro del país). Para destruir las estatuas, los talibanes utilizaron misiles antiaéreos, tanques y dinamita.
Los Budas se construyeron en la gigantesca pared de roca en el siglo V, cuando Afganistán era uno de los centros de la civilización budista, antes de que los ejércitos árabes introdujeran el islam en la región, en el siglo VII. Ambas estatuas eran consideradas las más antiguas y preciosas de Afganistán.
«Antes éramos famosos por los budas, hoy sólo nos conocen por las patatas», señala Mohamed, dueño de dos de las cuatro tiendas de recuerdos que permanecen abiertas en el pueblo. Cuadros pintados a mano, bandejas grabadas con las figuras y postales son los únicos objetos que tienen relación con las estatuas gigantes, el resto de material a la venta proviene de la artesanía local. No hay datos precisos sobre la llegada de turistas, pero los responsables de monumentos de la ciudad registraron en 2007 a dos mil extranjeros y calculan que otros dos mil podrían haber visitado el lugar sin pasar por taquilla. Una cifra que no está nada mal para un país en la situación de Afganistán.

A las cinco de la tarde




  las cinco de la tarde. Panj é asr

El titulo hace referencia al poema de Federico García Lorca «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías»
2003. Irán, Francia. 105 min.
Dirección. Samira Makhmalbaf
Guión: Samira Makhmalbaf, Mohsen Makhmalbaf
Fotografía: Ebrahim Ghafori
Música: Mohammad Reza Darvishi
Montaje: Mohsen Makhmalbaf
Intérpretes: Agheleh Rezaie (Nogreh), Abdolgani Yousefrazi (Padre), Razi Mohebi (Poeta), Marzieh Amiri (Cuñada)
Sinopsis: Tras la caída del régimen talibán en Afganistán, se reabrieron las escuelas para las mujeres. Una de ellas, Nogreh es una joven que vive en el Kabul post-bélico. Debe ocultarle a su padre que asiste a la escuela, lugar en donde manifestará su sueño de ser presidenta.
Inicia la película con la odisea cotidiana de Nogreh, joven que alterna la diaria búsqueda de agua y alimentos con la asistencia oculta a una escuela laica, con el trasfondo de varios aspectos ligados a las problemáticas de Medio Oriente (el machismo, el fundamentalismo, la extrema pobreza, la censura). Hija de un fanático que lamenta la pérdida de valores en la sociedad post talibán (traslada su precaria vivienda para evitar oír música), Nogreh desea un cambio en su país, un cambio que no sólo permita la democracia si no que permita la igualdad entre sexos e, incluso, la oportunidad de que una mujer alcance la presidencia del país. Pero Nogreh, y todas las mujeres de Afganistán, lo tienen difícil. Antes y después del paréntesis escolar, Nogreh debe esforzarse en conseguir sustento para su padre, su cuñada y para el agónico bebé de ésta. Nogreh, soñando despierta en un Kabul directamente emparentado con el Berlín de Germannia, anno cero, ayuda a los numerosos refugiados que regresan de Pakistán a la espera de mejores oportunidades y que chocan nuevamente con la miserable realidad. Será uno de ellos, el "poeta" (cuyos hermanos han sido simbólicamente asesinados por las diversas potencias en liza) quien, admirador de su fuerza y su vehemencia, entablará amistad con ella y la acompañará en su deseo utópico de prepararse para la presidencia. Será este mismo poeta quien hará explícita referencia, aun sin saber de qué trata, al «Llanto por la muerte de Sánchez Mejías» y, específicamente, a los versos que citan la nefasta hora de las cinco de la tarde, momento de la muerte del torero e instante en que Nogreh debe diariamente enfrentarse a la cruda realidad de la lucha por la supervivencia.
  Pero la vida es implacable, especialmente en Afganistán. No hay espacio para los sueños ni para las esperanzas. Ocultando la muerte del hijo a las mujeres, incapaz de enfrentarse a la nueva realidad y a los (escasos) cambios sociales, el padre arrastrará la fracturada familia en una huída hacia Kandahar, una fuga hacia ninguna parte. Arrastrando más tras de sí que junto a ellos el caballo y el carro con sus últimas posesiones, el cuarteto avanza por el desierto. Las mujeres seguirán buscando sustento, «bajo el sol de las cinco de la tarde», en una atmósfera de muerte.




«Godard dice que el cine se inventó para mostrar la realidad pero se ha convertido en un entretenimiento. En esta película, he intentado hacer cualquier cosa que no fuera ni entretener ni juzgar. Respecto a esto, esta película es similar a La manzana.
He intentado entender tanto al padre, que es partidario de los talibanes y su cultura, como a la chica, que está en contra de esta manera de pensar. Elegí a personajes normales y corrientes y cogí detalles de sus vidas. Muchos diálogos surgieron en la búsqueda de actores y localizaciones, de lo que oía a la gente en la calle y los mercados, y decidí incluirlos en la película.
En contraste con los que simplifican los temas realmente complejos, yo no buscaba ni culpar a los talibanes por todos los problemas del país, ni reflejar un país feliz, que disfrutaba de la prosperidad tras la invasión de Rambo.
La película pretende entender y mostrar el misterio de la recesión de la región y la guerra camuflada que existe entre las dos generaciones, al igual que las diferencias que existen entre hombres y mujeres. Con respecto a la realidad de Afganistán, considero que esta película es realista. Pero el cine también es poesía, y no solo porque uno de mis personajes sea un poeta en la película.
Antes de hacer el montaje definitivo aparecía mucho más el poema de Lorca, pero lo manipulé de tal manera que no pareciera Lorca. Pablo Neruda escribió que ningún poema pertenece a su autor sino que cada uno de los lectores es el autor del poema que está leyendo. El poeta de la película es también el personaje que, del texto de un poema de Lorca escrito a la muerte de un torero español, crea una elegía a la muerte de una vaca. El cree que la esencia de la poesía reside en la naturaleza, y como la naturaleza es consciente, una oveja como parte de esa naturaleza puede entender un poema escrito a la muerte de una vaca. Sin embargo, en el montaje final, se utiliza el poema de una forma más alusiva.
Al principio pensé titular la película Conversación entre un poeta y una chica, sobre todo por la parte en la que el poeta dice, 'Cuando alguien tiene miedo de hablar en público pero tiene que hacerlo, como todos los jefes de estado deben hacer, probablemente empiece leyendo poemas dedicados a vacas; de esa manera se puede permitir decir cosas estúpidas sin tener miedo de su audiencia'.
A la vez, la forma en la que el poema insiste en la parte del día en la que se encuentra, la repetición de 'a las cinco de la tarde' es algo muy misterioso para mí. Algo que previene de caer al nivel de la prosa».
 



Fragmento de La pizarra



Samira Makhmalbaf nació el 15 de febrero de 1977 en Teheran, Irán. Es hija del cineasta Mahsen Makhmalbaf y de la guionista  Marziyeh y hermana de la cineasta Hana Makhmalbaf y del productor Maysam Makhmalbaf. Cuando tenía 8 años participó en la película de su padre The Cyclist. Entre 1994 y 1997 realizó sus estudios de cine en una escuela privada donde hizo dos cortos: Desert y Painting Schools (documental).
En 1997, trabajó como ayudante de dirección en The Silence y dirigió su primera película Sib (La manzana), siendo la realizadora más joven en competir jamás en el Festival de Cannes de 1998, que ganó numerosos premios en festivales internacionales.
En 2000 dirigió las películas Takhté siah, La pizarra y Panj é asr (A las cinco de la tarde, 2003), ambas ganadoras del Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Posteriormente ha dirigido una de las historias incluidas en la película coral 11 de septiembre, (11’09’’01-September 11, 2002) y Asbe du-pa / Two-Legged Horse, El caballo de dos patas (2008), que es su cuarto largometraje.
El apellido Makhmalbaf está, indiscutiblemente, ligado al cine. El patriarca de la familia, Mohsen, ha sido reconocido, internacionalmente, como uno de los mejores directores de cine iraníes. Mohsen comenzó a dirigir en 1983, pocos años después de la revolución iraní. Desde entonces, ha rodado una veintena de títulos -entre otros, Kandahar, El silencio o Gabbeh, y ha fundado una escuela de cine en Teherán, bautizada con su apellido. 

la Manzana

Samira Makhmalbaf tiene 18 años, es iraní y su ópera prima, "La pomme" (La manzana) cosechó gran cantidad de elogios en la última edición del Festival de Cannes. Los diarios franceses tenían un doble motivo de asombro: la calidad del film y el hecho de que la directora fuera casi una adolescente y la más joven seleccionada en los cincuenta y un años de vida que lleva el Festival.
Cierto es que a Samira, la pasión por el cine le viene en los genes. Hija del realizador Mohsen Makhmalbaf, a los ocho años ya había actuado en un film de su padre y a los quince abandonó el colegio para hacer cursos en una escuela privada de cinematografía.
Talento, evidentemente no le falta: su primer largometraje fue elegido para la sección oficial no competitiva "Un certain regard", en el Festival de Cannes y se estrenó comercialmente en París.
"La pomme" parte de una historia real. "Tuve la idea de hacer este film a partir del caso presentado en un noticiero de televisión -contó Samira-. Allí se explicaba cómo un hombre había secuestrado dentro de su casa a sus dos hijas gemelas, que entonces tenían once años, desde el mismo momento del nacimiento. ¡Las niñas ni siquiera sabían hablar!" El caso había tomado estado público en Teherán cuando los vecinos de esa familia se decidieron a denunciar el caso ante las autoridades. A Samira la devoró una idea: quería hablar con el padre de esas niñas y preguntarle por qué las tenía encerradas. La respuesta que recibió fue difícil de encasillar: "Porque respeto las reglas de la sociedad iraní -le dijo el hombre-. Mis hijas son como flores. No puedo exponerlas al sol porque se marchitarían".
Ante esa explicación, todo intento de dividir la historia entre buenos y malos se volvía una simplificación demasiado grosera. A Samira no se le escapó que en esa complejidad de relaciones y personajes había un film en cierne. Al cabo de largas horas de conversación, terminó convenciendo a esa familia para realizar una película en la que cada uno hiciera de sí mismo y que cabalgara entre el documental y la ficción.